Arqueoturismo en Deir el-Bahari

Julio 2.008

Templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari.

En el imponente lugar conocido con el nombre de Deir el-Bahari, que tiene como imponente centinela a El-Qurn, se levantó un templo de Mentuhotep I del que hoy queda poco más que la rampa de acceso y el primer nivel de dicho templo. Se piensa que Hatshepsut se inspiró en este templo para construir el suyo en este paraje. Se trata de un templo al que se llegaba por una calzada flanqueada por esfinges de las que ahora no queda nada. El templo está perfectamente integrado en las paredes de la montaña que acaba horadando para construir su santuario y se distribuye en rampas de acceso y dos terrazas escalonadas con sus patios y templos.

Desde lejos llama la atención la armonía del templo con el entorno que le rodea, objetivo conseguido por Senmut el arquitecto de la reina.

Desde un punto de vista arquitectónico se trata de un templo completamente original y único entre las construcciones egipcias. Accedemos a un primer patio donde comienza la primera rampa que lleva a la terraza inferior. En este nivel a ambos lados del recinto de columnas se sitúan dos templos. El de la izquierda es un sencillo templo consagrado a Anubis, el dios de la momificación. Tiene una pequeña sala hipóstila decorada con un gran número de escenas de ofrendas de la reina Hatshepsut y el faraón Tutmosis III a dioses como Ra-Horajti, Anubis, Amón y otros. En este lugar queda muy patente la labor destructora del faraón Tutmosis III hacia el legado de su predecesora ya que de las escenas en las que se encuentra ella sólo quedan los dioses, mientras que el lugar que debería ocupar la reina está pulcramente destruido. El templo de Anubis tiene dos pequeños altares laterales y un santuario.

El templo de la derecha es arquitectónicamente más complejo y está consagrado a la diosa Hator. El templo está formado por dos salas hipóstilas y el santuario de la diosa. De este templo cabe destacar dos elementos: primero la presencia de columnas hatóricas y segundo un relieve en el que aparece la diosa Hator representada como una vaca amamantando a la reina. Hay que tener en cuenta que en un mundo esencialmente masculino como el egipcio a la hora de alcanzar el rango de señor de las dos tierras, la reina Hatshepsut debió realizar grandes esfuerzos y demostrar su valía para alcanzar el poder absoluto. Entre estos esfuerzos estarían, sin duda ninguna, escenas como esta, en la que se da a entender la procedencia divina de la reina. En la terraza inferior quedaron, en muy mal estado de conservación, restos de la policromía que adornaba las paredes de este espacio.

Una segunda rampa lleva a la terraza superior cuyas columnas estaban acompañadas de estatuas de la reina Hatshepsut en actitu osiríaca. La eficiente labor de destrucción de Tutmosis III hizo que la mayor parte de ellas desaparecieran excepto las pocas que después de una conveniente restauración vuelven a ocupar su lugar.

Desde la terraza superior se accede a un patio con columnas que tienen capiteles hatóricos que está en mal estado de conservación que da paso al santuario del templo excavado directamente en la roca.

La originalidad de este templo y la riqueza que contiene hacen que su visita se convierta en indispensable.