Arqueoturismo en el Valle de los Reyes

Julio 2.008

Valle de los Reyes

El lado oeste del Nilo, allá por donde se pone el sol, ha sido para la civilización egipcia el lugar natural donde enterrar a los muertos una vez abandonado este mundo.

Las zonas de inhumación se reparten cronológica y geográficamente según la ciudad que fuera la capital del país Menfis, Tebas...

Cuando Tebas fue la capital de las dos Tierras, los egipcios utilizaron las formaciones montañosas del lado Oeste para enterrar a sus reyes, nobles y también gentes del pueblo llano, atraídos por el-Qurn una montaña de estructura piramidal que gobierna el Valle de los Reyes, o como por los antiguos egipcios era conocido El Lugar de la Verdad o La Gran Pradera.

Los primeros faraones enterrados aquí fueron los de la XVIII dinastía comenzando por Thutmosis III en el siglo XV a.C. hasta la XX dinastía en el siglo XI a.C.

En las paredes aparecen representadas principalmente escenas de ofrendas a los dioses, así como el tránsito del Kha del fallecido por el otro mundo. Ninguna tumba está acabada. Cada tumba se empezaba a construir en los inicios del reinado del faraón por una cuadrilla que se encargaba de las excavaciones, posteriormente se estucaban las paredes y finalmente se realizaban las representaciones en ellas, por lo tanto, o bien el pasillo de acceso no está acabado, o bien la cámara sepulcral en la que se enterraba al faraón en su sarcófago no está acabada, o bien alguna sala anexa está incompleta.

La visita a las tumbas es muy especial y conviene realizarla con mucho tiempo. En nuestro caso visitamos las tumbas de Tutmosis III. Rameses I y Rameses III, cada una de ellas espectacular en un rasgo distinto. La de Tutmosis III por su acceso, su tipología interior y por su cámara sepulcral, la Rameses I por su espectacular cámara sepulcral y la de Rameses III por su pasillo de acceso y salas auxiliares.

La debilidad de la civilización egipcia en tiempos de Rameses XI hizo que fuera el último que construyó su tumba en el Valle de los Reyes, aunque no está claro que fuera enterrado aquí.

El saqueo de las tumbas hizo que Pinedjem I, sumo sacerdote de Amón, en el siglo XI a.C. cambiara de lugar muchas momias, gracias a lo cual pudimos descubrirlas en el siglo XIX y llegaron a nosotros. Algunas de estas momias están expuestas en la sala de las momias del museo egipcio de El Cairo.