Arqueoturismo en Carmona

Febrero 2.018

Restos del anfiteatro y de la necrópolis de la ciudad romana de Carmo.

Se han encontrado restos de poblamiento o de usos del territorio en la comarca de la actual Carmona desde épocas muy pretéritas. Las ventajas del asentamiento hizo que el lugar fuera ocupado desde aproximadamente 4.500 años según atestigüan los restos encontrados. Desde ese momento el emplazamiento ha sido sucesivamente ocupado en las épocas posteriores hasta que en el siglo III a.C. el lugar fue ocupado por los cartagineses a las órdenes del general Amilcar Barca. Con motivo de la segunda guerra púnica los romanos, tras desembarcar en la península, acaban derrotando a los púnicos y Carmona es conquistada por las legiones romanas bajo el mando del general Publio Cornelio Escipión.

En época republicana la ciudad simplemente pasó por un período de adaptación a las nuevas costumbres llegadas desde Roma. Fue en el siglo I d.C. cuando la ciudad conoció un nuevo período de florecimiento. Aunque se han encontrado numerosos restos de diferentes estructuras y edificios de este período no son muchos los que han quedado a la vista del visitante. Entre ellos cabe destacar el anfiteatro (construido en época republicana en el siglo I a.C.) y una impresionante necrópolis situada a los lados de la Vía Augusta que comunicaba Cardo con Hispalis. Posteriormente la ciudad pasó a manos visigodas, árabes y finalmente cristianas.

Quiero hacer una especial mención a la impresionante necrópolis de época romana que ya he comentado anteiormente. Hasta este momento no he visto nada parecido. Se encuentra datada entre los siglos I a.C y II d.C., la mayor parte de los enterramientos se realizaron con el rito de la cremación, aunque en los últimos años de utilización de la necrópolis se realizaron algunos enterramiento de inhumación. Las tumbas de incineración tenían en superficie un pequeño edificio que marcaba el lugar del enterramiento y por debajo, excavada en la roca se encontraba la cámara con las hornacinas que contenían los restos incinerados de la persona enterrada. Hay tumbas impresionantes como la circular, con restos del edifico exterior y de la cámara subterránea a la que se bajaba por un pozo con la ayuda de una escalera; la del elefante con zonas en las que las personas rememoraban a la persona enterrada con festejos y banquetes anuales, la de Postumio con restos de policromía y, por supuesto, la de Servilia o la de la familia Servilia en la que se ha construido una especie de villa romana para homenajear los restos de la persona o personas enterradas allí.

En definitiva un sitio muy muy especial para ser conocido.

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