Arqueoturismo en Segóbriga

Varias visitas

Ciudad romana de Segóbriga.

A las afueras de la ciudad y en el camino que lleva desde el centro de recepción de visitantes nos encontramos con una basílica tardorromana comenzada a construir entre los siglos IV y V d.C. El edificio fue objeto de remodelaciones poteriores, siendo lo que ahora vemos principalmente de época visigoda. El edificio tiene planta basilical, es decir, tres naves separadas por columnas. En él se enterraron los restos de algunos obispos de la ciudad.

Según vamos recorriendo el camino que va del centro de interpretación a la ciudad de Segóbriga van apareciendo algunos restos de un cementerio de origen tardorromano que también se utilizó en época visigoda. El cementerio se extiende sobre todo por detrás del antiguo museo del yacimiento y, como podemos ver en las imágenes, las tumbas están formadas por lajas de piedra que se cerraban también con piedra.




El lugar conocido como Cabeza del Griego fue ocupado ya, en la Edad del Hierro hacia el siglo V a.C., y convertido en un enclave estratégico ya que en su zona de influencia se encontraban importantes minas de lapis specularis, utilizado como cristal para ventanas y para decoración. En época romana la ciudad se vio involucrada en las guerras de Viriato y en las de Sertorio en el 74 a.C.

Fue en tiempos del emperador Augusto cuando la ciudad pasó de ser estipendaria a convertirse en municipium, lo que favoreció su auge económico que se tradujo, entre otros factores, en la construcción de importantes edificios públicos. La ciudad llegó a tener alrededor de 1.000 viviendas y unos 6.000 habitantes. La ciudad estaba en el recorrido de una de las principales calzadas romanas, la que unía Complutum con Cartago Nova. El declive comenzó en el Bajo Imperio y, aunque en época visigoda llegó a tener rango de sede episcopal la ciudad se despobló en época árabe ya que la población se trasladó a la vecina Saelices.

Como comentaba anteriormente la ciudad llegó a tener gran importancia como atestiguan la presencia de edificios públicos sólo presentes en ciudades muy relevantes, como un teatro, un anfiteatro y el circo que se estaba excavando en el momento de la última visita. El teatro fue construído aprovechando la ladera de la colina. Después de los trabajos de restauración la cávea se encuentra en muy buen estado así como la scena.

Encima del teatro se encuentra un edificio termal del que se conservan numerosas estancias, destacando el apodyterium del que aún se pueden apreciar las hornacinas que se utilizaban para guardar la vestimenta.

Extramuros también se encuentra el anfiteatro que se encuentra al pie del cerro en el que se asienta la ciudad. Se trata de un edificio destacable para una ciudad del tamaño de Segóbriga. Los accesos a la arena se encuentran enfrentados y es en esos accesos donde se sitúan unas dependencias de usos varios. A la arena también da una estructura que podría ser un santuario. La cávea está dividida en dos partes: la inma y la summa cávea que están separadas de la arena por un podium de cierta altura.

Éste es un yacimiento al que es muy gratificante volver, ya que las sucesivas campañas de excavación van sacando a la luz nuevos e importantes vestigios de la ciudad. Como más importante novedad desde la última visita cabe destacar el impresionante foro de la ciudad. Se empezó a construir en el año 15 a.C. en época del emperador Augusto. El suelo estaba completamente enlosado con una gran estatua de la que se conserva la base del pedestal. La estructura es la típica, con la basílica, las tabernae o tiendas y,en este caso, algo no tan habitual como un criptopórtico en uno de los lados, para elevar el terreno para posibilitar la construcción del foro.

En los aledaños del foro se encuentra el templo de culto imperial, construído durante el reinado del emperador Vespasiano, hacia finales del siglo I d.C.

En la parte alta de la ciudad se encuentran las termas monumentales. Se trata de un hermoso edificio a pesar de que parte de él queda por debajo de la ermita. Podemos apreciar en primer plano la palestra de las termas, lugar donde se realizaban algunos ejercicios gimnásticos antes de pasar a los baños propiamente dichos. Posteriormente se encuentran el apodyterium con una pequeña piscina, a continuación se realizaba el circuito completo por el frigidarium, el tepidarium y el caldarium, acabando en el laconicum.

En las proximidades de la ciudad se encuentran los restos de algunas canteras de donde se extraía la piedra que se utilizó para algunas construcciones de la ciudad. Cabe destacar también la presencia de un encantador santuario dedicado a la diosa Diana Cazadora lamentablemente muy destrozado. Los árabes construyeron en la cima del cerro una pequeña construcción de carácter defensivo.


Pulsa cualquier imagen para acceder a la galería fotográfica.