Arqueoturismo en Montejo de Tiermes

Varias visitas

Ciudad céltíbero-romana.

Al SO de Soria, siga la N 122 desde Soria y desvíese a la izquierda en San Esteban de Gormaz, hacia Montejo de Tiermes (indicado).

La zona que ocupa este impresionante y original yacimiento estuvo ocupada desde la época del Neolítico. En la comarca se conservan numerosos grabados rupestres y los restos de un poblado de la Edad del Bronce debajo de la necrópolis celtíbera de Carratiermes datada en el siglo VI a.C.

Hacia el siglo IV a.C. aparece en el lugar un oppidum conocido como Termes en el que se asientan unos pobladores adscritos a los arevacos. El asentamiento fue adquiriendo cada vez mayor importancia hasta que se convirtió en una ciudad estado.

Su apogeo se vio bruscamente interrumpido con la llegada a la península ibérica de los romanos, especialemente ante la llegada a la ciudad celtíbera en el año 141 a.C. del cónsulo Pompeyo. Tras algunos períodos en los que los arevacos y los romanos firmaron algunos acuerdos, Termes cayó definitivamente bajo dominio romano en el año 98 a.C. momento en el que comenzó el proceso de romanización de las gentes del lugar.

En el siglo I d.C. la ciudad alcanzó el rango de municipio, lo que posibilitó que alcanzase su apogeo entre los siglos I y II de nuestra era.

El motivo por el que este yacimiento es tan original es que los habitantes del asentamiento utilizaron técnicas rupestres para la construcción de su ciudad. Se cree que ya los celtíberos las utilizaron y que los romanos con su mejor tecnología propiciaron aún más el empleo de estas técnicas para la construcción de la ciudad.

El siglo III, como en toda la península, constituye una época de enorme inseguridad que propició el amurallamiento de la ciudad aunque ello supusiera la destrucción de algunas construcciones. Este hecho queda patente en el Conjunto Rupestre del Sur, donde dos grandes casas de época romana son literalmente destruídas para propiciar la construcción del recinto amurallado.

El siglo III pues, marca el comienzo del declive de la ciudad, quedando relegada para el resto de su historia a un papel muy secundario. Restos encontrados nos hablan de la presencia de los visigodos y posteriormente de la construcción de una iglesia y dos monasterios en la época de la reconquista, quedando la ciudad, prácticamente deshabitada a partir del siglo XVI.

En sucesivas visitas se puede observar cómo las continuas campañas de excavación van sacando a la luz nuevos hallazgos.

La visita al yacimiento en su conjunto, lleva bastante tiempo. El lugar es impresionante y evocador, conviene llevar una linterna para recorrer la parte interior del acueducto.