Simbología románica

La visita a una iglesia románica supone, en la mayor parte de los casos, una inmersión en un mundo cuyo legado está escrito en cada una de sus dependencias y de sus piedras. Para aquellas gentes el propio edificio simboliza la casa de Dios en la Tierra en la que el fiel es admitido para conocer sus enseñanzas, y así poder seguir el camino que lleva a Dios. Son varios los elementos de la propia iglesia que debemos saber interpretar:

La orientación de su ábside es hacia el oriente, el lugar por donde sale el sol, que simboliza al mismo Jesús a través de las siguientes palabras : Sol Oriens Iustitiae. Obviamente esta orientación es una asimilación de características parecidas de culturas más antiguas que se pueden remontar a muchos de nuestros monumentos megalíticos. No olvidemos la enorme asimilación o cristianización de ritos estrictamente paganos por el cristianismo, con el objetivo de su expansión como religión.

Las bóvedas de la iglesia simbolizan el cielo, su altar es Dios mismo para los cristianos, el lugar más importante del edificio, las ventanas son los sabios y doctores de la iglesia y la luz que entra por ellas es su pensamiento. Las columnas simbolizan a los obispos, fortaleza de la religión cristiana y el pavimento al pueblo. Así pues, cuando entramos en una iglesia de este estilo arquitectónico, entramos a formar parte de la visión que tenían esas gentes del mundo terrenal y espiritual que les rodeaba, y de su manera de entenderlo.

Y acompañando a todo ello la representación en metopas, canecillos, capiteles y frisos de todo lo bueno que ayuda al fiel creyente a seguir su camino hacia Dios, así como todo lo negativo, pernicioso y pecaminoso que el Diablo pone en el camino del cristiano, con el objeto de atraerle a sus dominios infernales.

Como todo en la vida, los ojos con los que miramos nuestra realidad se pueden detener simplemente en lo externo y superficial, o ayudar a sumergirnos en cada uno de los universos que nos rodean. Como digo muchas veces, lo más interesante no suele ser lo más evidente.